Nacionales
Primeros 100 días de Milei: las 12 claves económicas

Javier Milei alcanza hoy sus primeros 100 días de Gobierno. El área económica estuvo marcada por la devaluación, fogonazo inflacionario con su posterior retroceso, desregulación de precios, subas de tarifas, enfriamiento de la actividad, aumento de las reservas, suba de los bonos y caída del riesgo país.
Dólar.
A dos días de asumir, el Gobierno dispuso un aumento del valor del dólar oficial mayorista de $350 a $800. Acto seguido, el Banco Central anunció que imprimiría en adelante un ritmo de devaluación mensual del 2%, muy por debajo de la inflación. Los dólares financieros y el paralelo registraron sus máximos en enero: el blue alcanzó los $1250, el CCL los $1327 y el MEP los $1276. Todos al día de hoy retrocedieron y se ubican en $1025, $1080 y 1023 respectivamente. Además, recortó en más de 400 puntos el riesgo país y mejoró el rendimiento de los bonos.
Inflación.
Luego de la devaluación anunciada por el ministro de Economía, Luis ‘Toto’ Caputo, el 13 de diciembre, que llevó a más que duplicar el valor del dólar oficial, la inflación de diciembre anotó su récord histórico en 32 años y fue del 25,5% en diciembre. En enero, la velocidad de la suba promedio de precios cayó al 20,6% mientras que en febrero retrocedió al 13,2%. Desde diciembre hasta febrero, el Gobierno de Javier Milei acumuló una inflación del 71,3%.
Inflación en alimentos.
Los alimentos fueron los primeros en registrar el efecto de la devaluación y la eliminación de programas de controles de precios, lo que generó que en las primeras semanas de gestión se disparara el costo de la carne. Pero más allá de las subas de los precios de los alimentos medidos en pesos, lo cual es relevante por su peso dentro de la medición de Indec, distintas consultoras dieron cuenta de lo cara que se puso la comida medida en dólares. Es el caso de la consultora EconViews y de CELAG, que registraron subas aceleradas de los precios medidos en dólares en los primeros días de marzo además de mostrar que Argentina quedó en varios productos de la canasta básica más cara que países de Europa o Estados Unidos. Por su parte, la consultora LCG dio cuenta de que en la primera semana de marzo hubo una aceleración de los precios de los alimentos respecto del mismo período del mes anterior, mientras que en la segunda se ubicó ligeramente por debajo.
Reservas.
Desde la asunción del actual Gobierno, el Banco Central compró más de U$S 10.600 millones en reservas. También implementó los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal), instrumentos financieros en dólares que solo pueden ser adquiridos -en pesos- por los importadores con deudas comerciales previas al 12 de diciembre.
Superávit.
El Gobierno anotó en enero y febrero dos meses consecutivos de superávit primario y financiero, traccionados por el ajuste y la «licuadora» inflacionaria sobre el gasto público y por el impacto de las subas en las retenciones y en el Impuesto PAIS por parte de los ingresos. En enero, el verde en las cuentas públicas fue de $518.408 millones y en febrero de $338.112 millones. En el primer bimestre, el Gobierno acumula un superávit del 0,2%, luego de haber alcanzado el 0,5% en enero y el 0,2% en febrero. Según el Instituto de Análisis Fiscal, las jubilaciones representaron el 34% del recorte del gasto realizado en el primer bimestre del año, mientras que la inversión en capital representó el 16% y las transferencias a provincias el 12%. En febrero, el superávit se recortó en comparación con el mes anterior porque todos los impuestos vinculados a la actividad económica (IVA, débitos y créditos, aportes y contribuciones de la seguridad social) subieron pero por abajo de la inflación, lo que resultó en un recorte del 11% real de lo recaudado en febrero y un 7% en el primer bimestre.
Poder adquisitivo.
El poder adquisitivo del salario, las jubilaciones y las prestaciones sociales fue el que más sufrió el impacto. En enero, el salario de los trabajadores estables medido por el RIPTE perforó por primera vez la línea de pobreza, determinada por la canasta básica, desde que existe la serie. El ingreso promedio de enero para un asalariado formal se ubicó en $555.269,16, mientras que la línea de pobreza para el mismo mes fue de $596.823 para una familia de cuatro personas. Por otra parte, las jubilaciones cayeron en promedio en los últimos tres meses un 26,7% contra el trimestre anterior, según una estimación de Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA – Autónoma. El salario mínimo fue fijado para febrero en $180.000 luego de aplicarse una suba del 15% en enero y alcanzó a cubrir apenas el 80% de la canasta básica para un adulto en el mismo mes y el 30% de la canasta básica para una familia tipo de 4 personas. Respecto de los programas sociales, el Gobierno congeló los montos del Potenciar Trabajo y duplicó los de la Tarjeta Alimentar y la Asignación Universal por Hijo. Por otro lado, las paritarias comenzaron largos procesos de negociación y algunos gremios apuntan que el Gobierno no convalida los acuerdos alcanzados con los empresarios.
Actividad económica.
El Ejecutivo apuesta de manera explícita a la recesión como forma de contener la inflación. Esta estrategia se tradujo en una caída casi inmediata de la actividad económica, que según el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) del Indec cayó en diciembre un 3,1% respecto de noviembre y 4,5% respecto del mismo mes de 2022. En enero, la capacidad instalada de la industria fue de 54,3%, casi ocho puntos de caída interanual. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las Pymes registran una caída acumulada de su producción industrial del 21,7% en los dos primeros meses de 2024.
Empleo.
Entre los sectores productivos más afectados por la recesión de los primeros meses del Gobierno se destaca el de la construcción, sobre todo a partir de la decisión del Ejecutivo de frenar la obra pública. A principios de febrero, la Cámara Argentina de la Construcción declaró el estado de emergencia en el sector y advirtió por la potencial pérdida de 200 mil empleos. En las últimas horas, el sindicato del sector, la UOCRA, informó que ya se perdieron 80 mil puestos de trabajo desde el cambio de gestión. La caída en las ventas a partir de la paralización de la obra pública provocó el cierre temporal de la planta de Acindar en Villa Constitución, cuya producción afecta la actividad de unas 120 mil personas. Por otra parte, la nueva gestión impuso un duro ajuste sobre el empleo público, con unos 50 mil despidos y caídas del poder adquisitivo del salario por encima de las del sector privado.
Alquileres.
Con la vigencia del DNU se eliminó la Ley de alquileres que establecía un parámetro para las actualizaciones de precios. Desde entonces, la oferta aumentó un 62 % con respecto a diciembre del 2023 en CABA, mientras que los precios subieron un 21% en diciembre, un 18% en enero y un 2,9% en febrero, según datos de ZonaProp. En enero y en comparación con un año atrás, los precios de los alquileres en la Capital Federal subieron un 308% mientras que la inflación anualizada fue de 254%. Una tendencia similar se registró en otras ciudades: en Rosario, los precios de los alquileres subieron un 22,7% en diciembre, un 12,3% en enero y un 6,7% en febrero, mientras que en Córdoba lo hicieron en un 21,1%, 12,8% y 2,3% respectivamente.
Otros aumentos.
- Las prepagas médicas fueron las primeras en anunciar aumentos luego de que el DNU eliminara las regulaciones vigentes. Así, en enero hubo aumentos cercanos al 40%, en febrero rondaron el 36% y en marzo se ubicaron entre el 11 y el 20%. Sin embargo, las subas registradas en la tarifa final alcanzaron hasta el 86%, lo que motivó distintas medidas cautelares contra las prepagas.
- La nafta registró subas continuadas desde inmediatamente después del ballotage que impuso a Milei: en CABA, el 25 de noviembre YPF aumentó un 13%, un 26,3% el 8 de diciembre y un 37% el 13. En enero subieron un 26% y el 1 de febrero un 6,5% y un 4% a fines de febrero. Así, acumula una suba de más de 163% en los últimos 4 meses y el litro de nafta premium pasó de $349 a $918.
- Sobre el transporte, el Gobierno avanzó en la actualización del boleto en el AMBA mientras que en paralelo eliminó el Fondo Compensador del Interior. Mientras en el AMBA llevó el boleto mínimo de $70 a $270, en algunas ciudades alcanzó los $1.000.
Brecha de género.
Según un informe realizado por ACIJ y ELA en conjunto con Amnistía Internacional, el CELS, EcoFeminita, Fundar y FES Argentina, el Gobierno de Milei redujo en sus primeros meses en un 33% el gasto en políticas públicas tendientes a reducir la brecha de género en términos de ingresos, con caídas en el primer bimestre del año del 38,5% en las moratorias previsionales y del 45,5% en las pensiones no contributivas, del 68,8% en el programa Acompañar y la virtual desaparición de la ayuda para familiares de víctimas de femicidios. El recorte también impactó en los programas que dependían del desaparecido Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, con una baja promedio del 66,1%. Tampoco hubo ejecución presupuestaria en las políticas orientadas a la infraestructura de cuidado y se desplomaron en un 97,7% los recursos para mejorar los edificios en los que funcionan los jardines de infantes.
Pobreza.
Martín González Rozada, docente de la maestría de econometría de la universidad Di Tella, la pobreza en el semestre de septiembre-febrero alcanzó al 46,3% de la población y en el bimestre enero-febrero de 2024 alcanzó al 50,2% de la población. Según Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social y Monitoreo de UNICEF Argentina, la pobreza en la niñez para el primer trimestre de 2024 alcanzará el 70% y la indigencia al 34%.
Nacionales
Paro general y movilización de la CGT: cuándo será

La Confederación General del Trabajo (CGT) anunció hoy que el jueves 10 de abril habrá un paro general de 24 horas. Para acompañar la huelga realizarán una movilización el 9 de abril.
Por qué importa.
Con este nuevo paro, será la tercera huelga general en lo que va de la gestión de Javier Milei. Esta medida de fuerza se realizará en medio de un clima de tensión con los jubilados y los manifestantes y tras el escándalo de $LIBRA en el que es investigado el presidente.
En detalle.
Luego de una reunión en la sede histórica de Azopardo 802, el consejo directivo de la CGT confirmó la fecha del paro general para el 10 de abril. No habrá trenes ni colectivos y se llevará a cabo un cese total de las actividades. Además, realizarán una movilización el miércoles 9 junto a los jubilados en defensa de los salarios y sus derechos. Será una medida de fuerza de 36 horas. La CGT también marchará el 24 de marzo.
La respuesta del Gobierno.
El vocero presidencial, Manuel Adorni, rechazó hoy la medida de fuerza: «El pasado que nadie quiere anunció un paro que tampoco nadie quiere». Además, esta mañana, en su habitual conferencia de prensa, señaló: «Este es el Gobierno que más rápido sufrió un paro nacional, fue a los poquitos días. Estos paros son para defender intereses propios, no hay nada que amerite un paro cuando del desastre heredado se han corregido temas que fueron un reclamo de la sociedad y los trabajadores que es el tema de la inflación».
Fuente: CORTA
Nacionales
Marcha de los jubilados: movilización, protocolo y advertencias

Como cada miércoles desde septiembre del año pasado, los jubilados vuelven a manifestarse hoy frente al Congreso en reclamo de mejoras en sus haberes y por la gratuidad de los medicamentos del PAMI.
Contexto.
La semana pasada fue una convocatoria masiva ya que asistieron no solo jubilados sino hinchas de distintos clubes. El operativo de las Fuerzas de Seguridad dejó heridos, entre ellos, el fotógrafo Pablo Grillo, quien se encuentra internado desde entonces.
En detalle.
- Ayer, desde el Ejecutivo le confesaron que esperan que el operativo sea «tan exitoso» como el del miércoles pasado.
- Hoy, desde temprano, el Gobierno difundió alertas en las estaciones de tren de las líneas Sarmiento y Mitre. En los mensajes expuestos en las pantallas se leía: «Protesta no es violencia. La policía va a reprimir todo atentado contra la República».
- Luego, ofrecieron una recompensa de $10.000.000 para quienes puedan aportar datos que «permitan identificar y lograr la captura de los responsables de los disturbios» de la marcha del miércoles pasado.
- La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, compartió en su cuenta de X un video en el cual se enfatiza que «todo acto de violencia será denunciado por atentado contra el orden constitucional». Y agregó: «Alterar el orden público y la vida democrática es un delito federal».
- Además, el juez Martin Cormick se encuentra en la zona del Congreso para monitorear y ver «cómo se aplica el protocolo antipiquetes».
En números.
En febrero, la jubilación mínima fue de $273.086,50. A esto se le suma el bono de $70.000 (congelado desde marzo de 2024), por lo que el haber mínimo del mes pasado quedó apenas por encima de $340 mil. En enero, la Canasta Básica para una pareja de jubilados fue de $695.635,26, según un informe del Centro de Educación, Servicios y Asesoramiento al Consumidor (Cesyac) hecho en Rosario. Según la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, la Canasta Básica de los jubilados fue de $912.584 en octubre de 2024, la última vez que se midió.
Más números.
Además, la caída de poder adquisitivo desde que asumió Milei provocó que, a diciembre del año pasado, 1 de cada 3 jubilados fuera pobre, según el estudio «Pobreza e Indigencia: Perfiles de la pobreza. Propuestas para su abordaje en la Argentina reciente» del Conicet. Este documento también destaca que la tasa de pobreza pasó del 13,2% en el primer semestre de 2023 a 30,8% en el mismo período de 2024, lo que significó un aumento del 17,6%. Por otro lado, un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina, de la CTA, reveló que en 2024 el poder de compra de la jubilación mínima fue «la mitad que en 2015 y similar al nivel del año 2001».
Medicamentos.
En agosto de 2024, el PAMI modificó una disposición que ampliaba la cantidad de medicamentos bonificados al 100. De ellos, 44 perdieron la cobertura total y 54 tuvieron reducciones en sus descuentos. Sin embargo, habían aclarado que aquellos que tienen ingresos menores a un haber mínimo y medio pueden solicitar una «vía de excepción por razones sociales» para mantener el beneficio. Más tarde, en diciembre, el Gobierno anunció una «readecuación en las coberturas de medicamentos» para los afiliados y determinó que solo pueden tener el 100% de bonificación en los remedios los que cobren hasta el equivalente a 1,5 jubilaciones mínimas.
Fuente: CORTA
Nacionales
Adiós a Antonio Gasalla, el último capocómico

Fue el rey de la risa en la Argentina. En el café concert, sobre el escenario o en la pantalla chica post dictadura, lo suyo siempre fue la creación de una vasta galería de personajes de gestos exagerados, sobregirados, que en su esencia subrayaban una parte de las distintas facetas del ser argentino. Antonio Gasalla, que hoy martes 18 falleció a los 84 años, fue uno de los últimos capocómicos argentinos. Maestro de la sátira, el absurdo y el grotesco, nunca abandonó la transgresión en sus programas o en sus personajes. Ni siquiera cuando, tras la popularidad que alcanzó su Mamá Cora en la película Esperando la carroza, el mainstream lo adaptó y la abuela se sentó en el confortable living de Susana Giménez para cobrar millones: nunca dejó de incomodar a la diva. Gasalla revolucionó el humor televisivo, pasando del under y el teatro concert al mainstream a fuerza de carcajadas y de una fina observación sobre la cotidiana existencia humana argentina.
Antonio Gasalla fue un artista, en el sentido más amplio de la palabra. Hizo de todo: fue guionista (junto a Enrique Pinti y Carlos Perciavalle), descolló como comediante con sus personajes y sus propios programas de sketch humorísticos, y hasta supo componer en la pantalla grande papeles dramáticos con sensible rigurosidad. Trabajó en los sótanos más mugrientos del under porteño de los ’70 y los ’80, triunfó en las grandes salas del teatro argentino en obras del café concert, o piezas tradicionales como actor y director, y alcanzó altos niveles de audiencia con ciclos que hicieron reír y pensar a los argentinos con personajes prototípicos pero siempre críticos. En todos los casos, en cualquier lugar en el que le tocara trabajar, nunca perdió su instinto de correr los límites de lo permitido, con una mirada ácida sobre la realidad argentina con la que expresaba su inconformidad permanente con lo convencional.
“Mi humor se fue perfilando con el paso del tiempo y acabó por emparentarse con el grotesco, con esa cosa esperpéntica”, reflexionó Gasalla hace tiempo. “Es un humor que se funda en la observación de la realidad, pero sometido a una vuelta de tuerca muy extensa, exagerada y muy cruel, seguramente. No todos mis personajes, pero sí algunos, tienen una actitud desaforada, son víctimas y victimarios a la vez, siempre en situaciones límite. Son parte de nosotros, me parece, de los argentinos.”
Como si fuera el creador de un espejo de la realidad nacional un poco deformado, un tanto brutal, pero que nunca llegaba al cinismo, Gasalla entendió que el humor era la mejor herramienta para reflexionar sobre el ser argentino, con sus pesares, traumas y taras. Inconformista con lo instituido desde el mismo momento que abandonó el tercer año de la carrera de Odontología para darle cabida a lo único que lo conmovía en su vida: la expresión artística. Pese a la resistencia de su propia familia (la leyenda cuenta que su padre lo desheredó al enterarse del camino que quería seguir), el joven Antonio se inscribió en el Conservatorio de Arte Dramático, estimulado por las películas que veía desde adolescente en los cines de Ramos Mejía natal, donde había nacido el 9 de marzo de 1941.
“Hay mucha gente diciendo cosas más o menos serias, pero por ahí a través del humor se puede decir lo mismo pero más profundamente -le contó a este diario hace años-. Aunque al humor generalmente se lo menosprecia, nunca se le prestó demasiada atención: durante el Proceso los humoristas seguimos trabajando. En general, se piensa que un mensaje dramático y serio es algo mucho más profundo. Yo creo que es al revés. Lo peor que le puede pasar a un poderoso es que se le rían.”
La trayectoria de Gasalla tuvo dos momentos bien definidos. En los ’70, tras patear el off, el pop art y el Instituto Di Tella, formó parte del under porteño y fue una de las primeras figuras del teatro concert. Allí, descolló en su dupla con Carlos Perciavalle, en un dúo que brilló en el escenario y cuya amistad se resquebrajó años más tarde, hasta la reconciliación alcanzada en el último tiempo. Junto al actor uruguayo se consagraron en el teatro concert, con quien comenzó en 1966 con Help Valentino (junto a Edda Díaz), donde en un ático de un edificio cerca de Retiro comenzaban a mostrar esa clase de humor oscura e hilarante que luego llevaron a la calle Corrientes. La dupla hasta llegó a grabar un disco musical y de humor, Yo no…¿y usted?, que se puede escuchar en Spotify. También sufrieron la censura: su espectáculo El gen argentino en el Maipo fue prohibido por la última dictadura cívico-militar.
En esos años, a medida que su nombre se hacía más conocido, Gasalla empezó a mostrar su talento como capocómico en el teatro de revista, instalado en el Maipo como guionista, productor y director de sus propios espectáculos. Gasalla for export, Abajo Gasalla (con Cecilia Rosseto, Gabriela Acher, Nené Malbrán y Mirta Busnelli), Gasalla 77 (con Amelita Vargas), Gasalla y Corrientes y Maipo made in Gasalla fueron algunos de los títulos que encabezó con su apellido en la marquesina como marca registrada. No solo su veta como comediante supo mostrar por entonces: en la pantalla grande, un muy jovencito Gasalla tuvo su papel en La tregua, una de la grandes películas del cine argentino, interpretando al oficinista. Eran tiempos donde ya se destacaba por su enorme capacidad para interpretar todo tipo de personajes, y por una sensibilidad para la observación social y humana de los argentinos a la que no le temblaba el pulso a la hora de exponer su hipocresía. Por entonces, los guiones los escribía con Perciavalle y con otro que supo destacarse en la metier: un tal Enrique Pinti.
Tras la dictadura y la libertad cultural que trajo la democracia, Gasalla se consagró definitivamente como uno de los grandes humoristas del país. Su recordada interpretación de Mamá Cora en Esperando la carroza (1985), esa película que con el tiempo se iba a transformar en una foto de la familia argentina, le dio una popularidad de la que el actor se valió para hacer lo que siempre hizo pero con la penetración masiva que le iba a permitir la pantalla chica. Allí fue cuando alcanzó niveles de popularidad insospechados tiempo atrás, revolucionando el humor televisivo con programa propio y personajes desbordados que denotaban su fina y cruel mirada sobre las costumbres más arraigadas de los argentinos.
Tanto en El mundo de Antonio Gasalla, a fines de los ’80, como en El Palacio de la risa, a comienzos de los ’90, Gasalla supo aprovechar la bienvenida que le daban en el viejo Argentina Televisora Color (ATC) para continuar haciendo ese humor tan ácido como oscuro. Llevó a la pantalla chica parte de los personajes que hacía en el teatro y sumó otros nuevos, construyendo una galería de personalidades siempre femeninas que ya forman parte del ADN argentino. Flora, la empleada pública que estaba siempre de malhumor, fue una de sus creaciones que más se recuerda. Su grito de guerra “¡Atráaaaaaaaaaasss! ¡Se van para atrás! ¡Atráaaaaaaaaaaaassss!” es aún hoy un código generacional para los argentinos que vivieron y sufrieron las privatizaciones de las empresas estatales en los ’90. Una empleada pública que recibía a los famosos en la recepción de la Casa Rosada acompañó la ola privatizadora, pero permitiéndose ser muy crítica del presidente y de la cultura de la pizza con champagne de aquellos años.
No fueron sus únicas creaciones. La insoportable y angustiada Soledad Dolores Solari, la periodista chimentera Bárbara Don’t Worry, las hermanas Malabuena, la maestra Noelia y su desaliñado maquillaje, la millonaria Mecha, Matilde y sus desopilante familia, o su Inesita fueron algunos de los tantos personajes que construyó y que -aún en su gruesa caricatura- todos los argentinos alguna vez reconocieron en su vida real. “Trabajo los personajes desde un concepto. Si para cada personaje estuviera observando a alguien, tendría que volver a esperarlo todo el tiempo”, subrayó el humorista sobre la manera en que les daba forma a sus criaturas. “Me propuse en un momento que si hay democracia la voy a usar y decir lo que se me da la gana… con los límites del sentido común.”
–¿Qué cosas no se anima a decir?, le preguntó Página/12 a comienzos de los ’90.
–Creo que nada. Hoy en día hay personajes que dan pie todo el tiempo para que uno les haga una broma. Hay cosas que van más allá de la ficción y que son difíciles de inventar. Tener a María Julia manejando el medio ambiente es una ironía que no se le ocurre ni a Woody Allen. Sin embargo ella está llena de visones hablando de ecología.
–¿Sus personajes son referencias públicas constantes?
–Los personajes me superan. No hay cola de empleados públicos en donde no se haga referencia a las empleadas de Gasalla. O como Soledad o La Vieja, siempre hay alguien que tiene una madre, una tía, una prima. Son prototipos. Yo trabajo más sobre una idea, sin que sean copiados de una sola persona. Uno es un pedazo de cada cosa de lo que hace.
Más allá de su indudable talento, el valor cultural de Gasalla trascendió a sus criaturas. Un aporte tan o más destacado que su interpretaciones fue la de haberle dado lugar en sus programas de ATC a una enorme cantidad de actores y actrices del off, que hasta es momento eran desconocidos para el gran público. Alejandro Urdapilleta, Humberto Tortonese, Atilio Veronelli (con quien escribía los guiones de los sketches), Verónica Llinás, Norma Pons, Juana Molina, Daniel Aráoz y Vivian El Jaber llegaron a la pantalla chica gracias a su convocatoria. Su padrinazgo fue clave para que las mentes más creativas y disruptivas de la escena del under porteño aterrizaran y sacudieran a la TV argentina. Y para que ese humor corrosivo, incómodo, sea aceptado por la por entonces pacata sociedad argentina. Gasalla no solo los visibilizó: su elección legitimó una manera de hacer humor y le dio popularidad.
Esa aceptación definitiva de la industria del espectáculo nacional iba alcanzar su punto máximo cuando con su Mamá Cora se sentó durante años en el living de Susana Giménez, el lugar más representativo del establishment local. La Abuela fue un personaje a partir del cual supo decir cosas que incomodaban a la conductora, en uno de los programas más vistos de la TV argentina, en el canal líder. Porque Gasalla nunca se arrodiló ante el mainstream: fue la industria televisiva la que se adaptó y se resignó ante ese humor que hacía reír pero también reflexionar. En su estilo, la crítica ideológica sobre algunos aspectos se volvía intrínseca a sus personajes, apuntando desde la burocracia hasta el buen decir televisivo.
Gasalla nunca hizo humor político. “Por cierto que opino a través de mis personajes, que me expongo -reconoció en una entrevista-. Pero comentar la política cotidiana exige leer todos los diarios, todos los días, y yo no soy capaz de recordar el elenco de ministros y secretarios. No podría, no me interesa. La política, las declaraciones del día, como recurso humorístico se agota rápidamente, al segundo. Lo escribís hoy, lo tenés que decir mañana y ya pasó. Y, de pronto, cuando hacés un humor tan enganchado con la coyuntura te supera la realidad. Hay cosas que uno lee que ya están redonditas, no hay que agregar ni quitar una palabra, y te hacen reír.”
El nuevo siglo lo encontró subido al escenario, con puestas como Gasalla y Perciavalle en el Broadway, Picadillo de carne, Monólogos de la endorfina, Cristina en el país de las maravillas y Gasalla Nacional, donde siempre se la ingeniaba para generar la carcajada y los aplausos de la platea, pese al cuestionamiento sobre el estado de cosas de los argentinos y el mundo. Tuvo, además, un recordado y destacado protagónico cinematográfico en Dos hermanos, la película de Daniel Burman y que coprotagonizó junto a Graciela Borges. Sin embargo, el último gran éxito de su carrera fue con Más respeto que soy tu madre, la obra que en 2009 Gasalla protagonizó y adaptó del blog del escritor Hernán Casciari. Una interpretación genial que le permitió colgar a diario el cartel de “no hay más localidades” durante casi cuatro años, en escenarios de Buenos Aires, Montevideo y Mar del Plata.
Tras ser diagnosticado hace unos años con demencia senil y un estado de salud que lo tuvo a maltraer, Gasalla partió de esta dimensión el mismo día en el que murió Niní Marshall, otro ícono del humor argentino. Con su muerte, se va un artista que desde el humor se pasó toda su vida averiguando cómo somos los argentinos. Nos examinó y nos expuso ante nuestras propias taras. No sin cierta crueldad, se rió mucho de nosotros. Y nos permitió reírnos a carcajadas de lo que reflejó ese espejo impuro al que nos expuso con sus criaturas. Tan lejanas y tan cerca de lo que somos.
Fuente: Página 12
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